sospecho que un amigo me cuida de situaciones que me podrían poner mal. veo cómo se mueve, los gestos, lo que trata de ocultar. no puedo más que emocionarme y largarme a llorar, nunca esperé tanto amor.
alguien que apenas me conoce me pregunta si estoy bien en una de esas situaciones en las que podría estar pasándolo mal. y de vuelta pienso que no creo merecer tanto amor en formas tan diversas.
alguien me tranquiliza con sus palabras y sus historias. me hubiera gustado conocerlo antes pero, al mismo tiempo, pienso que quizás su momento era este y que de otra manera no hubiera surtido el mismo efecto en mi -ser esta especie de gurú tranquilizador al que recurrir-. y de nuevo pienso que estoy recibiendo mucho amor. y mucha paz. y más no puedo pedir.
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