Yo te creí el amor de mi vida por muchos años. Un día decidí bajarte de ese lugar e intentar que otro lo pudiera ocupar. La verdad es que no volví a sentir por nadie lo que sentí por vos. Quizás hasta verte de nuevo, los dos solteros, casi diez años después de habernos separado.
Quizás que seas el amor de mi vida es una decisión que aún no puedo tomar. Yo estoy un poco rota y por eso no me acerco tanto como quisiera. Temo equivocarme y arrastrarnos a los dos en el proceso. Pero no me faltan ganas de lanzarme y decirte de vernos una vez más. Quisiera abrazarte sin tanto abrigo de por medio, por más de medio segundo, mirarte a los ojitos una vez más y que se mueva con calma adentro lo que se tenga que mover. Lo mío contigo va más allá de lo físico, de la atracción. Es un amor que no puedo explicar, porque la verdad es que ya no nos conocemos, que los dos cambiamos, que no sé qué planes tenés y no sé ni cuáles son los míos. Y sin embargo verte tiene siempre eso de sentir que nadie nunca me va a conocer como vos, esas ganas de hablarte y escucharte todos los días, de mirarte embobada y admirarte en cada cosa que hagas, de acompañarte, darte la mano, estar ahí.
Yo no sé si es amor pero se le parece mucho. Y no lo digo aún porque quiero cuidarte y cuidarme mientras termino de procesar todo lo que viví en este tiempo.
No sé si es el destino. Pero qué casualidad hermosa estar los dos solos de nuevo al mismo tiempo.