“The world is indeed full of peril and in it there are many dark places.
But still there is much that is fair. And though in all lands, love is now
mingled with grief, it still grows, perhaps, the greater.”

sábado, 21 de noviembre de 2015

a veces me cuesta acordarme que yo jamás te habría puesto en esa situación
no con todo lo que vivimos, el amor que nos tuvimos
no te lo habría hecho a vos y tampoco a aquel
porque el amor que les tengo sobrepasa el seguir compartiendo nuestras vidas o no
porque no quiero que pasen mal si puedo evitarlo



entonces, cuando me acuerdo de tu actitud, todo cierra
entiendo que no podíamos durar más
entiendo que merezco otra cosa
no sé si mejor
pero sé que no eras vos


jueves, 19 de noviembre de 2015

a veces es difícil confiar
confiar en que todo va a estar bien
confiar en las personas
confiar en el universo

tantas señales equivocadas
malintepretadas
mal leídas

a lo mejor no hay señales
a lo mejor solo se puede confiar en respirar hondo y pasar

fluir
y
en ese instante
dejar ir

domingo, 8 de noviembre de 2015

quizás no decirle que no a tu amigo porque vos me lo pediste fue de los actos de amor más grandes de mi vida.




domingo, 1 de noviembre de 2015

esas personas que te gustan tanto que preferís tenerlas de amigas siempre para no perderlas nunca

viernes, 30 de octubre de 2015

¿cuándo el tiempo atrapó al destino?



y quién hubiera pensado que, un día, no te va gustar iba a aparecer por acá

jueves, 29 de octubre de 2015

viaje

ya falta menos, lo siento en el aire y en el cuerpo y en el calendario.
ya estoy casi lista, creo. faltan trámites y valijas y ropa y detalles. falta el grupo, la logística, la organización fina. pero estoy casi lista mentalmente, emocionalmente.

es largo el camino hacia el viaje. y un poco paradójico lo de hacer un camino hacia otro camino. es un gran viaje que dura tres años más EL viaje. y todo esto que pasó y está pasando es parte fundamental de la experiencia. las rifas, el llamar a los compradores, pasar a cobrar, perseguirlos un poco, llamar a felicitar. sacarte fotos, darte mil vacunas, llenar formularios, ir a liquidar. escuchar historias, pedir consejos, emocionarse, embalarse y querer irse ya, pensar que vas a extrañar, convencer a los que se quedan de que visiten.

de todas estas cosas lo más lindo son las charlas con la gente que ya lo hizo. esa gente que, en cualquier lado, a lo largo de la carrera, te cuenta su experiencia. esa gente que, en un viaje de muchas horas en bus, te cuenta su viaje personal. y te tranquiliza. porque viajar tanto tiempo con tanta gente es complicado, da miedo, incertidumbre. y ahi viene alguien y te dice que va a estar todo bien; que no va a ser todo risas y la vie en rose, pero que parte de la gracia está ahi: en los momentos en que todo cierra, en la introspección, en hacerte un tiempito para quedarte solo contigo cada tanto, en sentarte media hora en cada iglesia, en el silencio, en mirar un capítulo de tu serie favorita en la ruta, en quedarte unos días más en una ciudad mientras los demás se van; en el conocimiento que lográs acerca de vos mismo.

antes de eso tenía un poquito de miedo: que si no tengo paciencia, que si necesito (como es usual) estar sola, que si nos cuesta ponernos de acuerdo, que si no cumplen lo acordado. ahora sé que voy a estar bien. que el viaje va a estar genial aunque esté sola y que, en una de esas, lo mejor sea eso; que puedo decir "hasta acá llego" y hacer lo que me dé la gana. ya no tengo miedo a bajarme de la camioneta unas semanas para respirar hondo antes de volver. ya no tengo miedo de lo que pueda sentir o necesitar. y todo eso gracias a una charla de bondi, entre teletransportación, almas, planes de estudios, implementaciones y horcruxes, entre dragones, rondas de chistes, experiencias saladas y terapia.

el viaje te hace crecer incluso antes de empezarlo. te ensancha el alma.

primavera

es lindo cuando el corazoncito te vuelve a latir fuerte por ver a alguien
es como una señal de que sanaste
de que estás entera de nuevo
-rotita y remendada, quizás-
pero lista para lo que venga