tenés los ojos dulces y una sonrisa inocentona
tenés mil historias y cientos de palabras que no conozco
tenés una memoria prodigiosa para el pasado pero frágil para el presente
tenés las manos rugosas y el abrazo suave
tenés cosas que aún no me contás pero que creo que pronto van a salir
tenés un mundo interior por descubrir
y me tenés a mí, cuando quieras, escuchándote embelesada, mirándote con cara de tonta, lista para entregarte mi armadura, mis heridas, mis cicatrices
y todo mi pecho para suspirar de amor
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