“The world is indeed full of peril and in it there are many dark places.
But still there is much that is fair. And though in all lands, love is now
mingled with grief, it still grows, perhaps, the greater.”
viernes, 7 de agosto de 2020
A veces recuerdo la carita que ponés cuando hablás de estar mucho tiempo al pedo, de lo mal que te hace anímicamente, de lo del orto que nos pone. ¿Te acordás cómo estaba yo? decís. Y yo me acuerdo de los planteos y la crisis que se me generó, y entiendo que es tu forma de decir que no eras vos mismo, que vos no sentías eso, que era todo producto de tu cabeza dando vueltas en el ocio. Siento que es tu manera de disculparte sin decirlo abiertamente, reconocer que no estuvo bueno, tranquilizarme un poquito.
miércoles, 22 de julio de 2020
miércoles, 15 de julio de 2020
quiero que te vengas a vivir conmigo. también tengo miedo de apurarme o de hacerte perder cosas que no viviste. no quiero robarte la posibilidad de vivir en una casa. no quiero que tengas que compatibilizar estudiar y cuidar de un hogar. pero tampoco quiero que planifiques tener un cuarto para vos solo para usarlo por un par de años. no quiero que entre tus planes no esté dejarlo en un par de años. no quiero que entre tus planes pese más vivir en una casa. no pediré disculpas por tener un hogar que es apartamento y que elegí antes de conocerte siquiera. quiero decirte que quiero que vivas conmigo sin miedo a la respuesta.
lunes, 4 de mayo de 2020
como no alcanzaba con que fuera domingo, me puse a mirar after life. y qué manera de lagrimear y reír y volver a lagrimear.
tengo muchísimas ganas de escribirte aunque estés durmiendo. así que acá va el mensaje que te mandaría.
me puse a ver una serie tristísima. hermosa, pero triste. y no dejo de pensar en vos. en cómo me gustaría hacernos viejos uno al lado del otro. y no sé si vos querés lo mismo de mí pero ojalá que sí. la vida es más linda contigo al lado. cocinar se volvió divertido. la calma y no hacer nada en mis momentos favoritos. mirarte y charlarte mientras cocinás para los dos. que te levantes sin hacer ruido para dejarme dormir un rato más. que me ahorres mandados trayendo cosas. que me dejes sacarte los granos y puntos negros. todas las cositas de la vida, de todos los días, que contigo se vuelven momentos que guardar.
gracias por todo. por estos dos años. por bancarme en las buenas, las malas, los arranques, la sensibilidad. por bancarme mis miedos e inseguridades y por siempre estar, aunque a veces yo misma te intento alejar.
jueves, 16 de abril de 2020
la cuarentena -o más bien el distanciamiento social al que nos exhortan desde el gobierno- nos está pegando a varios.
no extraño muchas cosas. también es cierto que no tanto cambió. salgo de casa solamente para ir al super, la carnicería o el cajero automático. ya he incursionado en pedir frutas y verduras a domicilio, las compras grandes también. aprendí a hacer pizza como la de mi padre, intenté hacer pan. hago terapia por videollamada. veo a novio dos veces por semana y a mis amigos por videollamada un par de veces también. nos bancamos la cabeza, nos contamos las desconfianzas, las incertidumbres, las predicciones y los miedos.
ya no tengo esperanzas de que esta pandemia signifique un cambio a gran escala a nivel sistema. los primeros días pensé que sí: que nos íbamos a dar cuenta que hay gente que no puede quedarse en casa porque no tiene casa, que los trabajos esenciales son aquellos que nos proveen alimentos e higiene y no solamente los de la medicina, que la ciencia es importante y está muy mal paga. quise creer.
los días pasan y se va mostrando lo peor de cada uno. la confianza en el gobierno y los datos la perdí hace días. no sé cómo seguiremos los próximos cinco años si desde un principio siento que no podemos creer en nada. intenté dar una oportunidad, mantener la mente abierta, reconozco incluso los aciertos. pero perdida la confianza siento que no hay vuelta atrás. como en cualquier ámbito de la vida - pienso ahora en todas las veces que conté algo que me dolía y fue usado más tarde en mi contra, en cómo me marcó luego, en mis dificultades para confiar-.
vengo de días movilizantes. no puedo atribuirlo solamente al encierro. el tiempo no se multiplica pero la situación no me permite dedicarme a cosas que antes tomaban mi tiempo. mi falta de fe en la humanidad se refleja también en eso y ya no siento que valga la pena luchar por nada. ya no siento que nada valga la pena. me asusta hundirme en un nihilismo sin fin. me pregunto si los planes tienen razón de ser.
no logro leer ni mirar televisión de corrido ni escribir a mano. tampoco pintar o aprender a bordar. solamente puedo limpiar, cocinar, comer. esperar que vengas para cocinar para los dos. comer y limpiar otra vez.
mi mente no para. no es que piense todo el tiempo tampoco. me alimento de tuits, scrolleo, uno tras otro, uno tras otro. me lleno de nada. me indigno. me encuentro con desconocidos en el desasosiego. pierdo aun más las esperanzas. no me gusta el mundo en que vivimos. (hoy) no siento que tenga el poder para cambiar nada. mi único aporte es sostenerme a mí misma como puedo, no exigirme de más. simplemente estar lista a la hora que me toca trabajar. correr el antivirus, entrar al escritorio remoto y esperar. hacer las cosas al ritmo que puedo.
(escribir en el teclado se me hace más fluído. ojalá pueda entender el porqué)
al principio, hace un par de semanas, mi optimismo decía que "cuando salgamos de esto", luego de unos años de ahorro, ojalá pudiéramos poner nuestro grano de arena para que más personas puedan acceder a un hogar. un hogar que como el mío sea refugio incluso en la soledad. un hogar que cobije y abrigue sueños. perdida la confianza y la esperanza no logro recordar mi ingenuidad. solos no podemos y el estado no mejorará. la ultraderecha asciende porque hay personas que la votan. ojalá fuera solamente un individuo desalmado, mal arriado, singular. pero está ahi porque muchas otras personas piensan lo mismo que él. y al final del día a ningún gobierno le sirve un pueblo educado y crítico, así que qué podemos esperar.
escucho mucha radio y podcasts. la radio tiene eso de no demandar exclusividad y acompañarte a la vez. quizás escuchar otras voces dialogando ahuyenta un poco la soledad. y quizás también me ayudan a no pensar.
no es que esté demasiado enfrascada en mis pensamientos. conociéndome todos pensaríamos que la estaría pasando mucho peor, evaluando posibles escenarios, intentando tener el control de todo. extrañamente no sucede. el perderse en el más absoluto desconcierto ante el futuro tiene eso: ya dejé de intentar controlar. me vuelvo introspectiva de a ratos. logro evaluar mejor mis reacciones. aun no dejo de reaccionar, pero me tomo un segundo mientras lo hago para recular. cancelo mil audios hasta mandar uno menos enojada. y luego desmenuzo. y en terapia logro hablar y volver al centro de todo. aquello que me llevó a empezar y que evidentemente no sanó del todo porque vuelve a aparecer. y voy haciendo clics. me pasa esto porque tal cosa. siempre pienso que no me apreciás porque tal otra. intento con vos reeditar el vínculo que falló. te pongo en una posición horrible en la que te hago pagar cosas que pensaba que eran de un otro pero que son de una otra. no puedo confiar porque aunque predique y me exponga y me vuelva vulnerable, siempre lo hago para evitar que puedas romperme -me rompo yo antes-.
quisiera contarte todo esto pero no sé si corresponde. no sé si es justo pasarte esta carga, este peso de mis sentimientos y pensamientos desmenuzados y luego hilvanados en el orden en que los fui encontrando. me gustaría que puedas entenderme un poquito más pero no sé si estás listo. si estoy lista. si podré confiar.
escribo esto en la madrugada luego de terminar con mi trabajo. lloro frente a la pantalla. me pregunto si alguien algún día leerá esto. miro la rambla que tanto amo, que tanto bien me hace, que me hizo querer vivir acá. siento miedo de algún día tener que vivir en otro lado aunque eso signifique que pasaron otras cosas lindas en mi vida. siento pena de algún día tener que irme e intento aprovechar.
agradezco en estos días de pandemia, viento y frío que tengo esta casa que es hogar. que tengo mantas y una super pantufla que abriga mis pies en las madrugadas de home office. agradezco poder pasar este distanciamiento acá, sola (y a veces acompañada). sé que suena crudo. simplemente reconozco lo difícil que sería estar encerrados los cuatro sin poder salir, en desacuerdo entre nosotros con las medidas y convicciones del gobierno. agradezco su ayuda para que transite esto en mi casa, mi hogar. y tenerte a vos, que venís y sacudís un poquito mi rutina. que te digo que estoy mal y sensible y me proponés lo que sabés que me saca del pozo: dale, dame ideas para reformar el baño. sabés que me encantan los planes y diseñar el espacio. y por eso gracias. porque aunque muchas veces no entiendas del todo lo que está sucediendo, lográs sacarme de ahí con algo que me despierta, con una de las pocas cosas que hoy me encienden (será que la vocación es eso, pienso). (o el amor. el amor es eso).
no extraño muchas cosas. también es cierto que no tanto cambió. salgo de casa solamente para ir al super, la carnicería o el cajero automático. ya he incursionado en pedir frutas y verduras a domicilio, las compras grandes también. aprendí a hacer pizza como la de mi padre, intenté hacer pan. hago terapia por videollamada. veo a novio dos veces por semana y a mis amigos por videollamada un par de veces también. nos bancamos la cabeza, nos contamos las desconfianzas, las incertidumbres, las predicciones y los miedos.
ya no tengo esperanzas de que esta pandemia signifique un cambio a gran escala a nivel sistema. los primeros días pensé que sí: que nos íbamos a dar cuenta que hay gente que no puede quedarse en casa porque no tiene casa, que los trabajos esenciales son aquellos que nos proveen alimentos e higiene y no solamente los de la medicina, que la ciencia es importante y está muy mal paga. quise creer.
los días pasan y se va mostrando lo peor de cada uno. la confianza en el gobierno y los datos la perdí hace días. no sé cómo seguiremos los próximos cinco años si desde un principio siento que no podemos creer en nada. intenté dar una oportunidad, mantener la mente abierta, reconozco incluso los aciertos. pero perdida la confianza siento que no hay vuelta atrás. como en cualquier ámbito de la vida - pienso ahora en todas las veces que conté algo que me dolía y fue usado más tarde en mi contra, en cómo me marcó luego, en mis dificultades para confiar-.
vengo de días movilizantes. no puedo atribuirlo solamente al encierro. el tiempo no se multiplica pero la situación no me permite dedicarme a cosas que antes tomaban mi tiempo. mi falta de fe en la humanidad se refleja también en eso y ya no siento que valga la pena luchar por nada. ya no siento que nada valga la pena. me asusta hundirme en un nihilismo sin fin. me pregunto si los planes tienen razón de ser.
no logro leer ni mirar televisión de corrido ni escribir a mano. tampoco pintar o aprender a bordar. solamente puedo limpiar, cocinar, comer. esperar que vengas para cocinar para los dos. comer y limpiar otra vez.
mi mente no para. no es que piense todo el tiempo tampoco. me alimento de tuits, scrolleo, uno tras otro, uno tras otro. me lleno de nada. me indigno. me encuentro con desconocidos en el desasosiego. pierdo aun más las esperanzas. no me gusta el mundo en que vivimos. (hoy) no siento que tenga el poder para cambiar nada. mi único aporte es sostenerme a mí misma como puedo, no exigirme de más. simplemente estar lista a la hora que me toca trabajar. correr el antivirus, entrar al escritorio remoto y esperar. hacer las cosas al ritmo que puedo.
(escribir en el teclado se me hace más fluído. ojalá pueda entender el porqué)
al principio, hace un par de semanas, mi optimismo decía que "cuando salgamos de esto", luego de unos años de ahorro, ojalá pudiéramos poner nuestro grano de arena para que más personas puedan acceder a un hogar. un hogar que como el mío sea refugio incluso en la soledad. un hogar que cobije y abrigue sueños. perdida la confianza y la esperanza no logro recordar mi ingenuidad. solos no podemos y el estado no mejorará. la ultraderecha asciende porque hay personas que la votan. ojalá fuera solamente un individuo desalmado, mal arriado, singular. pero está ahi porque muchas otras personas piensan lo mismo que él. y al final del día a ningún gobierno le sirve un pueblo educado y crítico, así que qué podemos esperar.
escucho mucha radio y podcasts. la radio tiene eso de no demandar exclusividad y acompañarte a la vez. quizás escuchar otras voces dialogando ahuyenta un poco la soledad. y quizás también me ayudan a no pensar.
no es que esté demasiado enfrascada en mis pensamientos. conociéndome todos pensaríamos que la estaría pasando mucho peor, evaluando posibles escenarios, intentando tener el control de todo. extrañamente no sucede. el perderse en el más absoluto desconcierto ante el futuro tiene eso: ya dejé de intentar controlar. me vuelvo introspectiva de a ratos. logro evaluar mejor mis reacciones. aun no dejo de reaccionar, pero me tomo un segundo mientras lo hago para recular. cancelo mil audios hasta mandar uno menos enojada. y luego desmenuzo. y en terapia logro hablar y volver al centro de todo. aquello que me llevó a empezar y que evidentemente no sanó del todo porque vuelve a aparecer. y voy haciendo clics. me pasa esto porque tal cosa. siempre pienso que no me apreciás porque tal otra. intento con vos reeditar el vínculo que falló. te pongo en una posición horrible en la que te hago pagar cosas que pensaba que eran de un otro pero que son de una otra. no puedo confiar porque aunque predique y me exponga y me vuelva vulnerable, siempre lo hago para evitar que puedas romperme -me rompo yo antes-.
quisiera contarte todo esto pero no sé si corresponde. no sé si es justo pasarte esta carga, este peso de mis sentimientos y pensamientos desmenuzados y luego hilvanados en el orden en que los fui encontrando. me gustaría que puedas entenderme un poquito más pero no sé si estás listo. si estoy lista. si podré confiar.
escribo esto en la madrugada luego de terminar con mi trabajo. lloro frente a la pantalla. me pregunto si alguien algún día leerá esto. miro la rambla que tanto amo, que tanto bien me hace, que me hizo querer vivir acá. siento miedo de algún día tener que vivir en otro lado aunque eso signifique que pasaron otras cosas lindas en mi vida. siento pena de algún día tener que irme e intento aprovechar.
agradezco en estos días de pandemia, viento y frío que tengo esta casa que es hogar. que tengo mantas y una super pantufla que abriga mis pies en las madrugadas de home office. agradezco poder pasar este distanciamiento acá, sola (y a veces acompañada). sé que suena crudo. simplemente reconozco lo difícil que sería estar encerrados los cuatro sin poder salir, en desacuerdo entre nosotros con las medidas y convicciones del gobierno. agradezco su ayuda para que transite esto en mi casa, mi hogar. y tenerte a vos, que venís y sacudís un poquito mi rutina. que te digo que estoy mal y sensible y me proponés lo que sabés que me saca del pozo: dale, dame ideas para reformar el baño. sabés que me encantan los planes y diseñar el espacio. y por eso gracias. porque aunque muchas veces no entiendas del todo lo que está sucediendo, lográs sacarme de ahí con algo que me despierta, con una de las pocas cosas que hoy me encienden (será que la vocación es eso, pienso). (o el amor. el amor es eso).
viernes, 6 de marzo de 2020
a veces me olvido que te sentaste a ver una película de navidad re pelotuda conmigo. a veces me olvido de las veces que me cuidás y me abrazás y ahuyentás por un ratito todos los miedos. a veces me olvido que me sacás la ficha todo el tiempo y que no me pedís que sea más de lo que soy.
es que estoy rota. no es tu culpa pero es así. y ya no puedo disfrutar las cosas buenas sin esperar que se revienten en mil pedazos.
lunes, 13 de enero de 2020
si estás callado cuando caminamos me da miedo. me da miedo preguntarte si estás bien y que me digas que maso y que ya no sabés si nos irá bien. pero de repente te digo que me quedé pensando en algo y me abro y te cuento y ahí estás de nuevo: siempre a mi rescate, siempre tratando de deshilvanar mis pensamientos y ayudarme a esclarecerlos. y ahí se me va el miedo y confío en que podemos. y que si un día ya no, por lo menos tuvimos todos estos días que sí. y qué felicidad estos días que sí.
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