tenés sobre mí esa fuerza poderosa, esa manera de atraparme aún sin quererlo, esa costumbre de volver a aparecer en mis pensamientos, como flashes de recuerdos, agitándome el pecho.
mil y una veces me digo que te olvidé, que te dejé ir, que lo que no fue no será. mil y dos veces me acuerdo de cómo se detiene el tiempo cuando te veo, de cómo retroceden los años y tu cara pierde la barba y los lentes y volvés a ser el adolescente aun sin romperse que me movía todo; de cómo siempre todo fue fácil con vos. mil y dos veces creo en el destino y los encuentros y las sincronías y que por algo te escribí justo esa noche y me preguntaste y te contesté.
atravieso Inglaterra en mi hogar móvil y temporal. el verde del pasto y el cielo interminable. me invade tu perfume que, oddly enough, nadie está usando.
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