el miedo ya no está
por lo menos no el miedo a lo cotidiano, al exponerse, al compartirse
las tragedias del mundo lo refrescan un poquito pero ya sabemos que nada es mejor contra eso que no tener miedo. precisamente.
ya no me rindo ante el miedo. ni el grande ni el pequeño.
y si es necesario, cantaré la marsellesa para mis adentros a forma de arenga
para acordarme siempre que puedo con esto, puedo con todo y puedo con más
y si me toca es porque era mi momento, la hora en que el hilo debía cortarse y terminar con todos los enredos
ya no tengo miedo.
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