no sé porqué pretendo tener las cosas claras a los veinticinco. si este no es el momento de experimentar y hacerme mierda, ¿cuándo?
hoy me invitaste a ver una película y te dije que no. ya sabés: la parte esa de que no sos libre y yo que no quiero sentir la culpa del potencial dolor de alguien. la parte de que tengo miedo de no poder manejar esto y terminar con el corazón roto. de nuevo. la parte de que me gustaría que esto que nos pasa pudiera ser llamado libremente "esto que nos pasa" y que no nos diera miedo que crezca y nos llene.
porque me da miedo quererte. pero también me da miedo que me quieras. y me da miedo que nos queramos y otra vez no nos animemos. como hace (casi) diez años. me da miedo pensar solamente en este instante, haciendo como que no sabemos que los destinos son pasajeros. o teniéndolo presente y sabiendo que no tenemos idea adónde podemos llegar, si es que nos lo vamos a permitir.
a mis veinticinco ya casi no creo en las casualidades. y me gusta pensar que las cosas pasan por algo. en lo que no confío es en nuestras decisiones, en los límites que nos pongamos, en los miedos que arrastramos y los compromisos que asumimos eternos. (en este momento me llega un mensaje tuyo y es como un guiño de los cielos).
ojalá mañana me olvide de lo que me enseñaron, de la moral y los prejuicios, de todos los que no son nosotros. ojalá mañana piense solamente en el instante y se me borre el miedo al dolor, ojalá recuerde que a veces las cosas lindas bien lo valen. ojalá mañana me acuerde que puedo con esto y puedo con más, y puedo con que me rompas el corazón y con las promesas que no me podés hacer. porque cuando no pienso en lo que fue o lo que será, cuando estoy con vos, me doy cuenta que pocas cosas se comparan a acariciarte el pelo mientras dormís en mi falda.
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