"Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte
conocido.
Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría.
Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de
lejos.
Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso.
Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento.
Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser."
Yo sé que no tiene sentido. No tiene sentido alguno. Pero a veces confío plenamente en las casualidades. Las peripecias que me llevaron a conocerte son la mayor de ellas. Encontrarme con este texto, cuando vuelvo de este fin de semana tan esperado y disfrutado, donde tu sonrisa pícara borró todo lo demás, me alienta a creer.
Quizás me baste simplemente con verte de lejos, con que estemos destinados a no ser.
Pero pucha que sería lindo ser, eh.
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