Las cosas no son tan fáciles como parecía que iban a ser.
Después de salir del pozo en el que caí y por un tiempo habité, pensé que todo iba a ser mucho más simple.
Resulta que no. Resulta que es complicadísimo saber cuándo es correcto comunicarse, con qué asiduidad, en qué tono, con qué motivo.
Los silencios o tonos antes perfectamente conocidos hoy pueden ser malinterpretados. O eso me temo. La demora puede ser tomada como señal de molestia. Y ya no hay ganas de preguntar si está todo bien, si te pasa algo.
De nuevo dejo acá palabras que en realidad son tuyas. Pero las cosas no son tan fáciles como parecía que iban a ser. Y plantearte todo lo que pienso y preguntarte cómo te sentís con eso ya no es una opción. No es que no me importe, solo que ya no me corresponde hacerme cargo de tus silencios, tus demoras o tus interpretaciones. Y lo digo acá más para saberlo yo que para que lo sepas vos: ya no me corresponde.
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